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Margarita Salas: Si los jóvenes se van de España, su vuelta es casi imposible

Margarita Salas: Si los jóvenes se van de España, su vuelta es casi imposible
Salas ha participado en la decimocuarta edición de la Escuela de Biología Eladio Viñuela, que acoge la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander.

Este foro lleva el nombre de su esposo, con quien esta bioquímica compartió la experiencia de trabajar mano a mano con el nobel Severo Ochoa, en la Universidad de Nueva York.

En una entrevista concedida a Efe junto al catedrático Carlos López Otín, discípulo suyo y de su marido, Salas avisa de que España no debería permitirse “el lujo” de que los jóvenes a los que forma no regresen, pues se pierde lo invertido en su preparación.

Esta profesora ‘ad honorem’ del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) justifica en parte este panorama, precisamente, por “el desánimo que crea la falta de posibilidades” y de expectativas de futuro.

La investigadora, que -como bien dice- lleva muchos años y ha visto a multitud de jóvenes en los laboratorios, lamenta “un descenso en general”, tanto en la calidad como en el interés de los nuevos talentos.

Y, aunque no olvida aludir a las “excepciones”, sostiene que “cada vez cuesta más encontrar gente motivada”, que “se meta en investigación y Dios dirá el futuro”.

“Ahora miran mucho el futuro, lo cual es lógico”, señala Salas, a lo que López Otín añade que esta realidad no es más que el reflejo del “cambio de valores” en la sociedad.

Salas coincide en que ahora los valores son distintos. “Antes no teníamos fiestas, ni horas, ni nada. Ahora los doctorandos, en general, te miran las fiestas (…) Como yo digo no perdonan una, y antes pringábamos todas las fiestas y los fines de semana”, apostilla.

A su entender, el modelo deseable en investigación es “que las instituciones estén siempre interesadas en contratar a los mejores”, y pone de ejemplo el programa ICREA de Cataluña, que contrata a investigadores “que no son funcionarios”.

Para Salas, “el sistema funcionarial que existe en la Universidad y en el CSIC no es el mejor para una investigación competitiva”.

López Otín traslada un mensaje optimista, pues piensa que, aunque es verdad que las condiciones “no animan”, la vocación científica y de contribuir al conocimiento “existe y no se va a detener”.

Este científico y su “maestra” comparten que la percepción que tiene la sociedad de la investigación ha cambiado mucho y para mejor, pero apuntan que lo deseable sería que esa idea se consolidara en apoyo “real”.

“Yo recuerdo que cuando empecé en España la sociedad ni siquiera sabía lo que era la investigación, ni lo que era un investigador. Yo recuerdo que a veces me preguntaban: ‘¿Y tú qué haces?’. Y, cuando contestaba que era investigadora, me decían que qué era eso”, rememora Salas.

López Otín comparte que se ha avanzado en el aprecio hacia el investigador. “Yo creo que ahora el conocimiento ha dejado de ser un reducto de especialistas”, remarca.

Para acercar a la sociedad el trabajo de los científicos, estos investigadores apelan al papel de los medios de comunicación como intermediarios ante los políticos que, a la postre, son quienes dan la financiación. EFEfuturo

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