Inicio / Entrevistas / M. Rees: Tiene más valor si los científicos entran en el debate público que si aconsejan a políticos

M. Rees: Tiene más valor si los científicos entran en el debate público que si aconsejan a políticos

M. Rees: Tiene más valor si los científicos entran en el debate público que si aconsejan a políticos

Martin Rees. Fotografía facilitada por el propio científico.

El Astrónomo Real británico y miembro de la Cámara de los Lores publica esta semana en el Reino Unido el libro On The Future: Prospects For Humanity, en el que analiza los peligros que afronta la humanidad en las próximas décadas.

A sus 76 años, alerta de que el aumento de la población global, con su creciente necesidad de recursos, así como los riesgos asociados a la biotecnología y la robótica, requieren medidas urgentes, y considera que “lo mejor que puede hacer la ciencia es despertar el interés y la preocupación de los ciudadanos”.
“Tiene más valor cuando los científicos entran en el debate público que cuando aconsejan a los políticos. Conozco a muchos asesores científicos que han estado en gobiernos y suelen acabar frustrados, porque los políticos tienden a atender solo a los problemas a corto plazo”, afirmó.

El cosmólogo, que presidió entre 2005 y 2010 la Royal Society, una de las instituciones científicas más influyentes del Reino Unido, resalta la dificultad de introducir en la agenda gubernamental medidas cuyos resultados no serán tangibles a corto plazo.

“Es especialmente complicado con el cambio climático, porque los beneficios no solo están en el futuro, sino que principalmente se notarán en los países en desarrollo, que son los más vulnerables”, sostuvo.

El científico cree que uno de los caminos para que los gobiernos decidan tomar medidas es emular otras campañas de largo recorrido, como la lucha por los derechos de los homosexuales: “Empezó con la presión pública y los políticos se fueron uniendo más tarde”, comentó Rees.

Defendió además la necesidad de crear instituciones supranacionales que velen por el uso adecuado de la biotecnología y la aplicación de medidas contra el cambio climático, igual que ya existen organismos que se ocupan de la seguridad nuclear y la salud a nivel global.

“Necesitamos que haya más autoridades fuertes que puedan influir en los países”, afirmó.

Al mismo tiempo, Rees, que declara no tener creencias religiosas, piensa que las religiones pueden hacer un trabajo efectivo en ese terreno.

“La encíclica del papa (Francisco) en 2015 sobre el clima tuvo un enorme efecto en la opinión pública. Quizás no tanto en Europa, pero sí en Latinoamérica, África y el este de Asia. Facilitó posiblemente el acuerdo climático de París”, dijo el científico.

Transición demográfica


En su libro, Rees insiste asimismo en la necesidad de reducir el crecimiento de la población en África, donde debe producirse una “transición demográfica”, y asegurar el desarrollo económico de los países más pobres, a fin de restringir la presión sobre los recursos y evitar conflictos.

“Tiene que producirse un enorme avance de la economía. África ya tiene acceso a la información, a internet y a los teléfonos inteligentes. Son plenamente conscientes de las desigualdades y es mucho más probable que sientan que el mundo es injusto”, reflexionó.

La tarea de sacar a África de la pobreza será, sin embargo, más complicada de lo que resultó facilitar el avance de países asiáticos como Taiwán, Corea y Vietnam, que “se beneficiaron de la posibilidad de ofrecer mano de obra barata en la industria manufacturera”.
“Con los robots, esto ya no a va a ser una ventaja relevante. La manufactura se va a hacer cada vez más en los países ricos, por lo que África no contará con la escalera económica que los asiáticos han tenido en los últimos 50 años”, analizó Rees.

“Creo que no solo es un imperativo moral reducir las desigualdades. Es que la persistente desigualdad entre las zonas ricas y pobres es la receta perfecta para el conflicto”, argumentó el divulgador.

Alerta además en su libro de que uno de los riesgos más tangibles que anticipa en las próximas dos décadas es la dificultad que afrontarán los gobiernos para controlar las nuevas tecnologías biológicas, como las que permiten crear nuevos virus.

“Hace 40 años, tan solo podían hacerlo unos pocos laboratorios en Europa y Estados Unidos. Ahora esas técnicas se han expandido de forma global”, advirtió Rees, que teme que “todo lo que es posible hacer se terminará haciendo en algún lugar”. EFEfuturo
(Sin votaciones)
Cargando…