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Rakic (Yale): Si mi cerebro generase nuevas neuronas no recordaría a mi madre

Rakic (Yale): Si mi cerebro generase nuevas neuronas no recordaría a mi madre

Pasco Rakic en la entrevista con Efe. Autora: Pilar Quijada

“Es interesante que la posibilidad de generar nuevas neuronas haya sido algo tan popular, sobre todo cuando es algo que no nos beneficiaría, porque si pudiéramos regenerar nuestras neuronas -como los reptiles o las aves- esas neuronas nunca habrían visto a mi madre, no la recordarían, nunca habrían ido al instituto, no tendría acento croata…”, explica Rakic en una entrevista con Efe.

Rakic, neurocientífico y profesor de la Universidad de Yale, ha visitado Madrid para  impartir la Conferencia Cajal dentro de la V Semana Cajal, organizada por la Real Academia Nacional de Medicina de España y la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, en recuerdo del Nobel español.

Este croata afincado en Estados Unidos llevaba medio siglo defendiendo que en el cerebro humano no hay neurogénesis en la etapa adulta, un planteamiento que este año ha sido demostrado con un estudio publicado en Nature y liderado por el mexicano, de origen asturiano, Arturo Álvarez-Buylla, de la Universidad de California en San Francisco.

Álvarez-Buylla buscaba confirmar lo contrario, pero su investigación concluyó que la producción de neuronas en cerebros humanos adultos se detiene “por completo”, pero “como es un buen científico, fue honesto y reconoció lo que había visto”, lo que no siempre es así: “muchas veces, la gente ve en sus experimentos lo que quiere ver”, reconoce Rakic.

La intrincada red neuronal


El cerebro humano tiene unos 100.000 millones de neuronas de unos 10.000 tipos distintos. Son células que se van generando por fases y que tienen la misión de conectarse con sus compañeras, “en el lugar y el momento adecuado y sin equivocarse”, así se construye la intrincada red neuronal que usa nuestro cerebro para gestionar la información, adquirir conocimiento y manejar las emociones.

El científico ha dedicado su carrera al estudio del desarrollo y la evolución del cerebro, particularmente a los mecanismos que hacen posible que en un embrión humano las neuronas migren desde el lugar de nacimiento hasta su destino y posición final.



Imagen de un embrión. National Geographic




Todas las neuronas nacen en la fase embrionaria de los humanos, de ahí la importancia de que las embarazadas eviten el alcohol, el tabaco, las drogas, los rayos X y ciertas enfermedades víricas, porque interfieren en la creación o en la migración de neuronas a lo largo de toda la gestación: “cada trimestre se generan neuronas de un tipo distinto, y los daños, por tanto, son distintos también”.

Pero, aunque nacemos con todas las neuronas, éstas se moldean con el entorno, el aprendizaje, la experiencia y el conocimiento, por eso es importante cuidarlas.

“Parafraseando a Kennedy -bromea el investigador-, yo siempre digo: no te preguntes lo que unas neuronas nuevas podrían hacer por ti sino qué puedes hacer tú para conservar tus viejas neuronas”.

Para Rakic es esencial mantener un estilo de vida de saludable, buena alimentación y ejercicio, físico y, sobre todo, mental. Es esencial mantener el cerebro en activo y trabajar todos los años que sea posible, porque “si no usas las neuronas, las pierdes”, avisa.

Pese a todo, la genética pesa mucho a la hora de padecer ciertas enfermedades neurodegenerativas como el párkinson, explica el neurocientífico.

Terapias con células madre


Sobre la posibilidad de utilizar terapias con células madre para curar estas enfermedades, Rakic cree que no es viable: “aunque en la ciencia como en la vida nunca debes decir nunca, pero no veo cómo sustituir neuronas con otras nuevas en un adulto. Puede funcionar para otros órganos pero para el cerebro lo dudo mucho”.

De hecho, recuerda, ya se ha comprobado que es posible inyectar células madre que prosperan en el cerebro e incluso llegan a establecer sinapsis con otras neuronas pero “no funcionan bien”.

Y es que las neuronas son células muy peculiares y complejas. “Las de la piel, por ejemplo, pueden ser trasplantadas de la mano a la cara porque no tienen información según su posición, pero las neuronas, tienen distinta función y conectividad, según su posición, que viene determinada por su fecha de nacimiento”.

Nuestro desarrollo cerebral es, de hecho, insiste Rakic, la gran ventaja evolutiva de nuestra especie, la que “nos permite aprender y usar el conocimiento a lo largo de nuestra vida”, concluye. EFE
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