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El último meteorito “español” se llama Zaragoza

En la imagen recreación que representa el impacto de un meteorito. EFE CSIC
“Nuestra misión como museo es adquirir todos los meteoritos españoles que podamos para conservarlos y estudiarlos, pero a veces es complicado”, porque no hay regulación sobre la recogida, compra y venta y hay mucho material en manos privadas, explica en una entrevista con EFE el investigador del museo Rafael Pablo Lozano.

En el caso de “Zaragoza”, que cayó en esta provincia aragonesa en los años 50 con un peso superior a los 160 kilogramos, el propio Lozano compró un fragmento hace unos meses en una feria internacional de minerales que se celebraba en Múnich (Alemania).

Fragmento del meteorito "Zaragoza"
Fragmento del meteorito de Zaragoza recientemente ingresado en las colecciones del Museo Geominero (Instituto Geológico y Minero de España). Rafael Pablo Lozano. 

El dueño de “Zaragoza” murió y su viuda lo vendió


Su propietario falleció y su viuda se deshizo de la colección. Un ciudadano alemán se hizo con “Zaragoza” hasta que finalmente el Museo Geominero consiguió adquirir un fragmento.

El meteorito maño es un siderito, es decir, tiene un contenido en hierro metálico superior a un 90 % y el trozo adquirido por el museo pesa 106 gramos.

Desde el día 22, jueves, ocupa su lugar en su correspondiente vitrina del Museo Geominero.

 Sideritos, siderolitos y aerolitos


Además de los sideritos, los meteoritos se clasifican en siderolitos (50 % de contenido en hierro metálico) y aerolitos, menos del 20 %.

Según Lozano, “cuando un científico quiere investigar un meteorito, te ves en un brete porque lo primero que hay que hacer es pagar. La otra opción que se emplea a menudo es contactar con su propietario y, a cambio de clasificarle el material, aporta una porción para las colecciones del museo”.

Es lo que ocurrió con el meteorito “Retuerta de Bullaque”, de cien kilos de peso, hallado en este municipio de Ciudad Real en los años 80 y cuyos propietarios llegaron a utilizar para prensar jamones durante su fase de salazón y después dejaron depositada a la intemperie en el patio de su casa.

El acuerdo suscrito entre su dueño y el museo fue clasificar la pieza a cambio de kilo y medio de roca.

“Es un doble juego, por un lado revalorizas el material que está en manos privadas y, por otro, consigues parte del material para que permanezca en manos públicas”, añade el científico.

Un catálogo reúne la treintena de meteoritos del Geominero


“Retuerta de Bullaque” es hoy una de las “estrellas” del Museo Geominero. Una réplica del ejemplar de cien kilos ocupa una única vitrina, además de varias piezas pequeñas del original.

El centro museístico ha editado un catálogo de meteoritos, disponible en su web, en el que se recogen la treintena de piezas que se encuentran expuestos en sus salas.

Proceden de 19 localidades de todo el mundo, cuatro de ellos de España (“Retuerta del Bullaque” (Ciudad Real), “Reliegos” (León), “Villalbeto de la Peña” (Palencia) y “Puerto Lápice” (Ciudad Real).

Además del económico, tienen un enorme valor científico, que se incrementa si posee una naturaleza “rara” o si proceden de Marte o de la Luna.

Aunque el meteorito de “Reliegos” es un meteorito bastante común (condrita ordinaria), en su interior se encontró un cóndrulo “raro” muy interesante: una bolita de pocos milímetros de diámetro que contenía minerales formados a alta y baja temperatura.

Controversia científica


“Hay una especie de controversia científica acerca de que se encuentren minerales refractarios con minerales volátiles juntos en el mismo cóndrulo, es un tema de discusión actualmente”, ha dicho.

La valoración económica obedece a la cantidad de material recuperado en cada caída y a la rareza del material, aunque “siempre es subjetivo, porque el precio es el que uno está dispuesto a pagar”.

Otro “raro” del Museo Geominero es “Puerto Lápice”, la primera acondrita eucrita hallada en España, caída en 2007. El fenómeno se pudo ver en amplios sectores del país y la bola de fuego experimentó varias explosiones durante su trayectoria.

En la imagen recreación que representa el impacto de un meteorito. EFE CSIC
En la imagen recreación que representa el impacto de un meteorito. EFE CSIC 


En los años 60, muy poca gente le prestaba atención al estudio de los meteoritos y hoy se ha convertido en un tema popular.

No existen áreas en las que caigan con una mayor frecuencia sino zonas donde visualmente es más fácil encontrarlos, imaginemos un desierto de hielo o de arena, o cualquier otro lugar sin vegetación.

Según Lozano, en los últimos diez años se ha disparado su búsqueda en el norte de África -Marruecos, Argelia…-, debido a que la crisis económica ha empujado a sus habitantes a buscar vías complementarias de ingresos.

Toneladas de meteoritos encontrados en el norte de África


“Hay toneladas de nuevos meteoritos procedentes del continente africano”, indica el investigador.

En la Grecia clásica se creía que los meteoritos eran extraterrestres y provenían directamente del Sol, pero la dificultad de encontrar los objetos creó ya desde esa época una gran confusión en relación con su verdadera naturaleza.

El origen cósmico de los meteoritos no fue admitido científicamente hasta la última década del siglo XVIII, cuando se interpretó por primera vez que estas rocas son el resultado de la fragmentación de cuerpos rocosos celestes o residuos del proceso de formación planetaria. EFEfuturo
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