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Cinco claves de la polémica nueva directiva de derechos de autor

El pleno del Parlamento Europeo dio luz verde definitiva a la nueva directiva europea de derechos de autor, que gusta a patronales y grandes discográficas, pero disgusta tanto a organizaciones de consumidores como a Google y hasta a las asociaciones de internautas.

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Fotografía de archivo. Un teléfono móvil y un periódico. EFE/ Etienne Laurent




Estas son las cinco claves para entender cómo cambiará internet la nueva normativa de derechos de autor:

1.- Será más difícil que se enlacen noticias sin pagar derechos

La directiva pretende que los editores de noticias consigan acuerdos más ventajosos de remuneración por el uso de sus obras en internet y terminar con la dificultad que tienen ahora los dueños de derechos de obras periodísticas para evitar que se enlacen noticias sin permiso.

Compartir fragmentos de artículos de noticias queda específicamente excluido de la directiva, pero el acuerdo incluye disposiciones para evitar que los agregadores de noticias abusen de esta prerrogativa. Este punto puede afectar a plataformas que agregan noticias como “menéame” o “Reedit”.

Así, los fragmentos podrán seguir apareciendo en Google News, por ejemplo, o compartirse en Facebook, siempre que sea “muy breve”.

En España y Alemania Google News no sufrirá ningún cambio porque ya se aplican estas políticas, que ahora se harán extensivas al resto de la Unión Europea.

Google ha sido la gran plataforma que ha actuado tras el voto, señalando las “consecuencias” negativas del mismo y dejando claro que a su juicio no resolverá los problemas de “seguridad jurídica”.

El texto también señala que los periodistas deben recibir parte de los ingresos por derechos de autor obtenidos por su empresa.

2.- Los “filtros de carga”. ¿Robots contra la libertad de expresión?

Para conseguir que nadie suba contenidos protegidos por derechos de autor a internet se reclama a las plataformas que asuman responsabilidades por el material que ofrecen a la red incluso a través de terceros.

Para controlar que los usuarios no suban material a plataformas como Youtube o Twitter que tienen derechos de autor sin previo pago, estas tendrán que poner en marcha “filtros de carga” que les ayuden a filtrar y evitar así cuantiosas multas.

Esos filtros, que los defensores de la directiva defienden facilitará asegurar la justa remuneración a los autores, significan, para los detractores, limitar la libertad de expresión y acabar con los pequeños creadores para los que rechazan la reforma.

3.- Los gifs y memes estarán exentos pero…

Que el mismo algoritmo que rastrea pezones femeninos en Instagram para bloquear publicaciones se ocupe de identificar canciones, fotografías u otras obras protegidas en las publicaciones puede llevar a que esos robots cometan “errores” y quien crea un meme lo vea censurado poco después.

Todo ello puede coartar una creatividad de los internautas y convertir la red en un lugar mucho más aburrido.

Así por ejemplo, un youtuber que quiera incluir canciones, fotos, extractos de vídeo o imágenes protegidas en su canal tendrá que pagar por ello una cifra a negociar y que en algunos casos podría ser desproporcionada, lo que puede funcionar como desincentivo.

4.- Operación: salvar Wikipedia

La nueva norma europea especifica que las contribuciones a enciclopedias en línea sin ánimo de lucro, como Wikipedia, o a plataformas de software de código abierto, como GitHub, quedan exentas. Las empresas emergentes, por su parte, estarán sujetas a requisitos menos estrictos que las grandes compañías hasta que cumplan tres años de actividad y sea cuál sea su capacidad de explotación.

La exención de Wikipedia no ha evitado que la enciclopedia en línea se haya sumado en los últimos meses a las protestas de los activistas unidos por la etiqueta en redes #SafeYourInternet, campaña contra la nueva norma del Copyright de la que forman parte.

5.- Más proteccionismo pero también más brecha respecto a EEUU

Muchos de los eurodiputados que han votado a favor de la directiva argumentan que Europa tiene más empleos que EEUU dedicados al sector relacionado con los derechos de autor, así como más obras protegidas, pero sin embargo son las grandes plataformas estadounidenses las que cobran mayores beneficios por ellos.

Así, la nueva norma quiere que los creadores europeos reciban más remuneración por lo que crean para plataformas digitales.

Por otro lado, los mismos activistas del internet libre se quejan que las mayores restricciones de internet en Europa harán aún más grande la brecha de innovación digital con EEUU. EFEfuturo

 


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