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El limpiabotas tuitero que alegra a las ciudades

EFEFUTURO.- Un limpiabotas de Málaga ha llegado a regalar ya hasta nueve nombres de usuarios de la red social de Twitter -con denominaciones de grandes ciudades o regiones de diversos continentes- a instituciones de esos lugares, tras haberlas registrado por su cuenta y atesorarlas hace más de cinco años.

El limpiabotas Javier Castaño, atiende a un cliente en el Café Central en Málaga. EFE/ Jorge Zapata

El limpiabotas Javier Castaño, atiende a un cliente en el Café Central en Málaga. EFE/ Jorge Zapata

Javier Castaño, asturiano de 50 años, ha explicado hoy a Efe que en las navidades del 2009 se hizo con diez nombres distintos de la red social asociados a Andalucía, Málaga, Asturias, Oviedo, Gijón, Madrid, Canadá, Roma, Río de Janeiro y Japón, para, así, “guardar las cuentas en el cajón” hasta llegado el momento.

Limpiabotas de políticos y de personas anónimas desde hace tres años, ha afirmado que es un “poco friki” y que cuando conoció Twitter observó que los topónimos tenían una normativa “muy lasa” y que cualquiera podía registrarse con el nombre que quisiera.

“A mí me da lástima pensar que el usuario de Río de Janeiro acabe en manos de una empresa que se dedique a alquileres baratos o cualquier cosa así”, ha resaltado.

Ha destacado que los ciudadanos de cualquier lugar tienen que estar “representados con su cuenta”, como es el caso de la ciudad malagueña, para que en cualquier emergencia pueda ser un “punto caliente” de información al que acudan.

Como si de un guardián se tratase, Castaño ha estado cobijando todos estos usuarios a la espera de que los responsables de los lugares conocieran que él los aguardaba.

Ha relatado que al principio fue bastante difícil y complicado, pues, por ejemplo, las embajadas de Canadá o de Japón no contestaban a sus correos electrónicos y no le comprendían bien.

Años después, con presencia en Twitter y tras mantener conversaciones con profesionales de la comunicación que, según el defensor de las cuentas, entienden el “sentido” de tener una “marca idónea”, ya fue todo más sencillo.

El que cada día a las ocho de la mañana hinca la rodilla al lado del conocido Café Central de la capital, ha declarado que durante estos años de encrucijada ha recibido “muchas críticas” por ser “acaparador” de las cuentas de Twitter y que ahora ha obtenido “muchos aplausos” y “buenas palabras” tras verse cual era el motivo por el que lo hacía.

Castaño, medio malagueño, pues lleva en la ciudad 16 años de su vida, ha subrayado que ya ha entregado todos los usuarios a excepción del correspondiente a Japón y ha indicado que espera que con todo el “ruido” que se está causando en relación a este tema pueda “entregarlo prontito”.

Pertrechado con todos sus utensilios para lustrar todo tipo de calzado, ha manifestado que ha recibido algún “detalle” en agradecimiento a la entrega desinteresada de sus usuarios, como el que le acaban de mandar del Principado de Asturias con productos artesanos y de alimentación o el libro dedicado que le mandó el propio alcalde de Roma hace un año.

Además de los numerosos comentarios positivos que le han llegado de ciudadanos canadienses, madrileños o malagueños, que, según el mismo, le van a “curar por muchos años los momentos de bajón”, y que los tendrá como “recurso de urgencia” cuando tenga un “día tonto”.

Con una trayectoria profesional, definida por el mismo, “de saltimbanqui”, ha estado en distintos ámbitos como obra civil, arquitectura o diseño gráfico, “saltando” hasta que en una época de autónomo “cayó con la crisis” y tuvo que dedicarse a limpiar zapatos.

Castaño ha confesado que detrás de todo este asunto de nombres de usuario de Twitter se esconde un “grito silencioso” que aclama un sitio en el mercado laboral, concretamente, dentro del mundo digital. EFEfuturo
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