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El negocio de los datos perdidos

EFEFUTURO.- Móviles que caen a la piscina por error, ordenadores que se exponen demasiado tiempo al sol o cámaras de fotos que “besan el suelo” accidentalmente son algunas de las incidencias típicas del verano, la época del año en la que más personas acuden a expertos para recuperar sus recuerdos digitales.

Imagen de archivos de varios modelos de 'Smartphones'. EFE/Toni Albir

La recuperación de recuerdos y documentos de importancia acumulados en memorias digitales por particulares, familias o empresas y perdidos posteriormente supone un nicho de negocio para nuevas empresas tecnológicas dedicadas a la recuperación de datos: a mayor número de recuerdos, mayor pérdida y por tanto mayor negocio.

En la actualidad, la tendencia de los dispositivos avanza hacia sistemas dotados con tecnología SSD o memoria flash, dejando a un lado los hasta ahora más habituales discos duros mecánicos.

Esto facilita la recuperación porque es posible recuperar los datos electrónicos con mayor facilidad, mientras que los físicos sí pueden destruirse completamente.

Las nuevas empresas del sector son capaces de rescatar información de todo tipo de dispositivos dañados: desde móviles hasta portátiles, centros de datos, discos duros o memorias USB.



Para ello utilizan técnicas específicas que huyen de medidas recomendadas popularmente en redes sociales como por ejemplo secar un móvil mojado metiéndolo en un frasco con arroz para que absorba la humedad.

En caso de hacerlo, tampoco recomiendan encenderlo aunque parezca seco antes de ser revisado por un especialista, so pena de que se produzca un cortocircuito.

La empresa Kroll Ontrack ya ha analizado cerca de medio millón de casos de recuperación de información digital en todo el mundo, cifra que supone el análisis de más de 103 millones de gigabytes.

Su director general en España, Nicholas Green, ha explicado a EFEfuturo que “la generalización de dispositivos móviles en los hogares trae consigo un aumento considerable de los casos” en los que se pierden los datos.

“Los dispositivos se multiplican en el hogar pero no se gestionan bien las copias de seguridad: sólo un 16 % hace una copia en la nube”, advierte.

Green añade que “dos tercios de quienes las hacen pierden sus datos de todos modos debido a que no comprueban si su copia está dañada” o a fallos tan sencillos como el hecho de que los archivos buscados ni siquiera fueran guardados en la última copia.

Respecto a la recuperación de información de empresas, Green reconoce que “las grandes normalmente están más protegidas contra la pérdida de datos, no porque los equipos no fallen, porque lo hacen, sino porque tienen los dispositivos más avanzados de recuperación”.

En todo caso, la mayor parte de lo recuperado es confidencial, algo que supone un plus para sus clientes, pero que deja “sin historias que contar”.

Una encuesta realizada entre más de 800 clientes de todo el mundo demuestra que la mayoría de los consumidores y las empresas crean soluciones de copia de seguridad, pero las brechas de seguridad siguen existiendo.

Así, por tercer año consecutivo más de la mitad de los encuestados (61%) sufrió una pérdida de datos pese a tener una copia de seguridad, si bien es un porcentaje menor respecto al 65% de 2014 y el 63% de 2013.

Lo más importante, asegura, es ser cauteloso: “Si el dispositivo suena raro, el usuario debe apagarlo para que no se deteriore y, ante una inundación lo mejor es no secarlo y meterlo en una bolsa hermética”.

Aunque siempre hay excepciones: “Si un móvil cae a la piscina y lo más importante son los datos, lo mejor sería mantenerlo mojado y llamarnos…, si lo que prima es el propio móvil, se puede probar a secarlo y ver si funciona”.

Hay casos notables de rescate como el de un disco duro tras la explosión del piso de Leganés (Madrid) días después del 11-M, o tras la tragedia del transbordador espacial Columbia en 2003, que contenía trabajo científico de los astronautas durante su estancia en el espacio.

“Increíblemente lo encontraron en un lago, el agua amortiguó el impacto del disco duro, pues si hubiera caído en la tierra habría sido imposible recuperar el contenido”, resume Green. EFE
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