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bq, electrónica española para el mundo

Hasta hace poco tiempo, hablar de la competitividad de una empresa española dedicada al sector de la electrónica de consumo podría parecer poco menos que una utopía. En un mercado controlado por las compañías de Extremo Oriente y anglosajonas, cuando el público analizaba la compra de un producto fabricado en nuestro país, enseguida se asociaba a baja calidad y precio reducido.


En la actualidad, las empresas españolas de este sectorluchan de igual a igual por este mercado con los tradicionales dominadores, llegando a colocarse líderes en diferentes sectores. Este es el caso de bq, una firma española capaz no sólo de ser uno de los principales actores de su sector en el mercado doméstico, sino también de afrontar un ambicioso plan de expansión internacional.

El director general adjunto de la compañía, Rodrigo del Prado, afirma que “hay que dejar de relacionar precio con gama o con calidad, pues muchas veces detrás de un precio elevado lo que hay es un margen alto, no mejores especificaciones o mayor calidad”.

¿Cuándo y cómo nacio la empresa?


bq nació de la unión entre Star TIC, una empresa de innovación tecnológica que creamos entre seis estudiantes de la Universidad Politécnica de Madrid, y Luarna Ediciones, la primera editorial 100% digital surgida en España.

En un principio, el objetivo de ambas empresas era importar e-readers de China y venderlos en España. En esta joint-venture, Luarna aportaba su experiencia en el mercado de los lectores de libros electrónicos y Star TIC, que fabricaba memorias USB en China y las comercializaban en Europa, aportaba su conocimiento de los procesos logísticos, los requisitos aduaneros, de fabricación, de importación, etcétera.

Pronto comprendimos el potencial que tenía vender nuestros propios e-readers en vez de comercializar los de terceros y en 2010 comenzamos a fabricar los primeros lectores de libros electrónicos bajo nuestra propia marca. Era el modelo Classic, al que seguirían CervantesAvantAvant XL… El mercado acogió muy bien estos productos.

¿Cuál es su situación actual?


Desde entonces la empresa no ha dejado de crecer. En 2010 entramos en el mercado de las tablets, en 2013 en el de los smarthpones y en 2014 en el de la impresión 3D y la robótica educativa. En 2013 bqfacturó 115 millones de euros, lo que supone multiplicar por cuatro las cifras de facturación del año 2012. Por número de unidades, en 2013 la compañía vendió casi un millón y medio de dispositivos (e-readers, tablets, smartphones, impresoras 3D, kits de robótica y accesorios).

Estas cifras hacen que bq sea la segunda marca más vendida de e-readers, tablets con sistema operativo Android y smartphones libres en España.

¿Tienen planes para crecer en el extranjero?


La compañía está en pleno proceso de internacionalización, tanto con la división de impresoras 3D (que ya se venden en más de 30 países del mundo) como con la de dispositivos multimedia, con los que este año queremos entrar en los mercados de Alemania y Francia.

Por otro lado, desde 2011, bq es el diseñador y desarrollador oficial del hardware y software de los e-readers y tablets de Fnac, así como del primer e-reader de Movistar y de las tablets de Planeta. También somos responsables de la plataforma de lectura Nubico.

¿Cuáles son las mayores dificultades a las que se enfrenta una compañía española del sector de tecnología al hacer frente a sus competidores extranjeros?


En general, una empresa nacional tiene mayor facilidad para expandirse en el mercado de su país, ya que conoce la lógica de su funcionamiento y sus sinergias mejor que las extranjeras. Pero las grandes multinacionales tienen mayor volumen de venta, mayor capacidad de producción y más recursos económicos, lo que les permite invertir y asumir riesgos que para una empresa nacional son impensables, porque, de no salir según lo esperado, le condenaría a desaparecer.

Las posibilidades de una empresa nacional también dependen en gran medida de la capacidad del sector para absorber nueva oferta. Hay sectores que están totalmente saturados, como, por ejemplo, el de los portátiles, y en los que una empresa nacional lo tiene muy difícil. Sin embargo, hay otras tecnologías disruptivas que sí están ofreciendo oportunidades a empresas españolas recién llegadas.

De todas formas, el de la tecnología es un mercado que nunca deja de evolucionar y, además, lo hace de forma vertiginosa. No hay recetas que sirvan para todos ni para siempre porque empresas que hace diez años dominaban el mercado ahora están en concurso de acreedores o directamente han desaparecido.

¿La electrónica ‘Made in Spain’ tiene mercado fuera de los productos de gama baja?


En España tenemos que dejar de relacionar precio con gama o con calidad. Muchas veces detrás de un precio elevado lo que hay es un margen alto, no mejores especificaciones o mayor calidad. Un ejemplo es nuestra impresora 3D Witbox. Nosotros la diseñamos, la fabricamos en Navarra y desde allí la exportamos a más de 30 países del mundo. Actualmente es puntera en su sector y compite con otras marcas europeas y americanas de primer nivel.

¿Qué papel desempeña en el desarrollo de la empresa la comunicación con los clientes? ¿Y el servicio técnico y postventa?

La comunicación con los clientes es absolutamente imprescindible y más ahora que las redes sociales han roto la forma tradicional en que los usuarios interaccionaban con las empresas. En nuestro caso la relación con los usuarios ha sido un pilar clave porque se han convertido en embajadores de la marca. Apenas invertimos en publicidad y ellos, mediante el boca-oreja, nos han convertido en una empresa líder.

En cuanto al servicio técnico, es algo que toda empresa tecnológica debería mimar. La tecnología es susceptible de fallar y el usuario lo entiende, la clave está en cómo respondes una vez se ha producido una incidencia. Realmente eso es lo que marca que el usuario siga confiando en tu empresa o que no vuelva a hacerlo nunca más.

¿Cómo es el proceso de diseño de los productos que se venden bajo sus marcas?


El proceso es absolutamente idéntico al que llevamos para nuestros propios dispositivos, ya que las principales diferencias se encuentran en el software y las aplicaciones que incluyen.

¿Cuál es el producto o línea estrella de bq?


Ahora mismo los dispositivos bq más vendidos son los smartphones.

¿Cómo afrontan la competencia de smartphones asiáticos de bajo coste?


Ese tipo de dispositivos son una amenaza para las marcas que basan su valor diferencial únicamente en el precio. Nuestro objetivo no es sacar dispositivos cada vez más baratos a costa de tener especificaciones limitadas, sino ofrecer smartphones con especificaciones de gama media-alta con un precio asequible, lo cual es posible únicamente con una política de márgenes bajos. Y, sobre todo, acompañar al cliente durante la vida del dispositivo. Nuestro target es un usuario exigente, no el que valora el precio como único factor para elegir un dispositivo.

¿Cuál es el presente y el futuro de las impresoras 3D?


En estos momentos, la impresión 3D tiene dos principales públicos: el entusiasta y el profesional. El entusiasta es un usuario avanzado y tiene un interés personal en la impresión 3D, por lo que suele comprar la impresora por piezas y montarla él mismo. Es un miembro activo de la comunidad RepRap y contribuye al avance de esta tecnología.

En cuanto al profesional, suele trabajar en sectores como la arquitectura, el diseño o la ingeniería, por lo que necesita hacer maquetas, moldes o reproducciones de forma precisa y rápida. Imprimirlas él mismo le permite ahorrar en tiempo y costes, pudiendo introducir cambios e ir viendo en tiempo real cómo afectan al diseño original.

Este segundo tipo de usuario ha surgido en los últimos años a raíz de la llegada al mercado de impresoras 3D ya montadas de fábrica, con las que puede empezar a imprimir nada más comprarlas sin tener que tener un gran conocimiento previo de la impresión 3D.

En cuanto a su futuro, creemos que es una tecnología que va a cambiar la vida de sus usuarios, tal como lo hizo el ordenador en los años 90. Va a modificar la mentalidad de la sociedad, que va a pasar de ser consumidora a creadora, pues parte de los productos que hoy compramos simplemente tendremos que imprimirlos para acceder a ellos y podremos fabricar los productos que diseñemos. No sabemos si este cambio de paradigma llegará de aquí a 10, 20 ó 30 años, pero seguro que se producirá.
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