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El escándalo de manipulación contable lleva a Toshiba a números rojos

EFEFUTURO.- Toshiba entró en pérdidas en 2014, según sus resultados publicados con más de tres meses de retraso y marcados por el escándalo de manipulación contable multimillonaria que afecta a sus últimos siete ejercicios.

Aiko Chihira, el robot humanoide que trabaja de recepcionista en unos grandes almacenes en Tokio - EFE/EPA/FRANCK ROBICHON

La empresa con sede en Tokio registró un déficit neto de 37.800 millones de yenes (284,1 millones de euros/317,2 millones de dólares) en el ejercicio fiscal nipón 2014, que concluyó el pasado marzo, tras ganar 60.240 millones de yenes (451 millones de euros/506 millones de dólares) el año anterior.

Su beneficio operativo cayó un 33,7 por ciento con respecto a 2013 hasta los 170.400 millones de yenes (1.281 millones de euros/1.431 millones de dólares), aunque sus ventas fueron de 6,66 billones de yenes (50.078 millones de euros/55.930 millones de dólares), un 2,6 por ciento más.

Toshiba ha publicado sus resultados financieros tras posponerlos en dos ocasiones desde mayo, la fecha que fijaba la ley japonesa para presentarlos, debido a que se vio obligada a analizarlos en profundidad a raíz del escándalo de manipulación contable entre 2008 y 2014.

El conglomerado industrial nipón maquilló sus libros de cuentas de forma “sistemática” durante este período, según concluyó un grupo de expertos independientes designado por el Gobierno para investigar el caso, quienes también culparon a la cúpula directiva de presionar a sus empleados y de incitarles a dicha manipulación.

En los últimos siete años, la empresa sobrestimó sus ingresos por ventas en 224.800 millones de yenes (1.680 millones de euros/1.881 millones de dólares), e infló su resultado operativo en 155.200 millones de yenes (1.164 millones de euros/1.303 millones de euros), según los datos ofrecidos hoy por la propia compañía.

Su presidente, Masashi Muromachi, pidió hoy disculpas a los accionistas en rueda de prensa, y afirmó que hará todo lo posible “para recuperar la confianza de los inversores y para revitalizar a la empresa” a través de “mejores prácticas” y “nuevas medidas de reestructuración”.

El Gobierno, por su parte, continuará “apoyando con firmeza una investigación en profundidad con el objetivo de proteger a los inversores”, según dijo el ministro portavoz, Yoshihide Suga.

La multinacional anunció además que convocará una junta de accionistas el 30 de septiembre para explicar los resultados, así como para designar a los ejecutivos que reemplazarán a la cúpula directiva tras la dimisión de gran parte de sus miembros el pasado julio.

Antes de que el escándalo saliera a la luz el pasado mayo, Toshiba había estimado un beneficio neto de 120.000 millones de yenes (860 millones de euros/960 millones de dólares) para el ejercicio 2014.

Sólo en sus resultados de 2014, la empresa anotó “pérdidas especiales” por valor de 175.000 millones de yenes (1.312 millones de euros/1.470 millones de dólares), en los que se incluye el cargo de haber sobrestimado los ingresos de sus negocios de semiconductores, electrodomésticos y energía nuclear.

La manipulación contable consistió en registrar en el ejercicio siguiente los costes del sector de infraestructuras de la empresa, así como en sobrestimar los beneficios operativos en esta rama y en las de televisores, semiconductores y ordenadores portátiles.

El regulador de la Bolsa de Tokio planea imponer a Toshiba una multa de 91,2 millones de yenes (684.000 euros/766.000 dólares) por haber socavado la confianza de los inversores, y le obligará a reforzar sus medidas de control interno para poder seguir cotizando, publica hoy el diario económico nipón Nikkei.

Pese a todo, las acciones de la empresa subieron hoy un 1,76 por ciento en el parqué tokiota.

Se trata del mayor escándalo de “ingeniería financiera” en Japón desde el de la compañía de óptica e imagen Olympus, que falsificó sus cuentas durante cinco años hasta 2010, e hinchó los activos en 41.600 millones de yenes (303 millones de euros/336 millones de dólares).

El caso se saldó con una multa para la empresa de 700 millones de yenes (5,25 millones de euros/5,88 millones de dólares) y con penas de cárcel para varios de sus directivos. EFEFUTURO
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