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La adquisición de Nokia por Microsoft redefine un nuevo escenario móvil

La entrada de Nokia en Microsoft, una transacción que ha costado 5.440 millones de euros, supone una integración que redefinirá una industria móvil liderada por Google y Apple pero en la que muchos aspiraban a llevarse un trozo del pastel.

El consejero delegado de Microsoft, Steve Ballmer (izq), estrecha la mano al presidente y consejero delegado interino de Nokia, Risto Siilasmaa, durante la ceremonia de compra de las patentes y negocios de móviles de la finlandesa Nokia por parte del gigante de software estadounidense en el Centro de Congresos Dipoli en Espoo (Finlandia) hoy, martes 3 de septiembre de 2013. Microsoft acordó la compra de las patentes y negocios de móviles de la finlandesa Nokia, la que fuera la primera compañía mundial en la venta de estos dispositivos. EFE/Markku Ojala
El consejero delegado de Microsoft, Steve Ballmer (izq), estrecha la mano al presidente y consejero delegado interino de Nokia, Risto Siilasmaa, durante la ceremonia de compra de las patentes y negocios de móviles de la finlandesa Nokia por parte del gigante de software estadounidense en el Centro de Congresos Dipoli en Espoo (Finlandia) hoy, martes 3 de septiembre de 2013. Microsoft acordó la compra de las patentes y negocios de móviles de la finlandesa Nokia, la que fuera la primera compañía mundial en la venta de estos dispositivos. EFE/Markku Ojala
Una de las consecuencias de la adquisición de la compañía finlandesa es que supone la salida de Europa de su última gran empresa competitiva en el ámbito de la movilidad.

Con esta compra del negocio de móviles y del acceso a las patentes de Nokia, se materializa la intención de Microsoft de convertirse en una compañía de “dispositivos y servicios”, con Windows Phone como estandarte.

La tecnológica de Redmond ha tirado de talonario (pagará la transacción en efectivo) para ponerse las pilas en el ámbito de la movilidad, también como fabricante, en el que no ha tenido demasiado éxito hasta ahora con las tabletas Surface.

“Es bueno que a Microsoft no le tiemble el pulso porque está en una situación complicada en la parte de movilidad. Es una compra muy oportuna desde el punto de vista de estrategia y desde el punto de vista financiero”, ha explicado a EFE el director de análisis de la consultora IDC, Rafael Achaerandio.

Esta adquisición tendrá un claro impacto en la industria móvil: por una parte, la perspectiva de Windows Phone como sistema operativo compartido por varios fabricantes (no sólo Nokia, aunque fuese su socio principal) se disipa, teniendo en cuenta que Microsoft será a la vez impulsor de la plataforma y de los dispositivos.

La industria móvil tiende a integrarse, a disminuir el número de participantes que se reparten el pastel.

Actores como LG, Sony o HTC se quedan así sin una sólida alternativa con la que plantarle cara a la dependencia de Android, sistema operativo propiedad de Google.

De esta situación podrían beneficiarse sistemas como Firefox OS, Tizen o Ubuntu, opciones hasta ahora minoritarias.

“Una de las grandes preguntas es qué va a pasar con el modelo de fabricante tradicional, es decir, el modelo abierto en el que uno fabricaba el sistema operativo para instalarlo en el terminal de otros. Es una de las grandes preguntas que queda por desvelar”, ha afirmado Achaerandio.

La tendencia actual de Windows Phone, que según la consultora Gartner ostentaba en el segundo trimestre del año una cuota de mercado del 3,3 por ciento frente al 79 % de Android y el 14,2 % de iOS, es de crecimiento.

El analista de IDC ha pronosticado que el sistema operativo ganará cuota de mercado de forma acelerada en los próximos años y que la entrada de Nokia en la tecnológica estadounidense se traducirá en una mayor integración entre software y hardware.

Además, la entrada de Nokia en Microsoft dará un fuerte impulso a sus terminales en Estados Unidos.

A primera vista, la venta de Nokia por un precio menor que el que se pagó por Skype (5.440 millones de euros frente a los 6.172 millones entregados por el servicio de voz sobre IP; también menor que los 9.800 millones que pagó Google por la división de móviles de Motorola) puede parecer un ocaso amargo para la compañía finlandesa, que hace apenas un lustro era líder indiscutible de la telefonía mundial.

Achaerandio ha reconocido que la adquisición le ha salido a Microsoft “muy barata” teniendo en cuenta su “arsenal de patentes en movilidad”, su conocimiento del mercado y sus activos tangibles e intangibles.

Ahora bien, el analista ha recordado que Nokia “está muy de capa caída”, “sufriendo” un momento financiero muy complicado después de no haberse subido a tiempo al “tren de los smartphones”, de haberse visto sorprendida primero por el iPhone de Apple y luego por Samsung con el ecosistema Android.

“Es un gigante que de pronto ha visto que no estaban las piernas del elefante, que aquello se desmoronaba”, ha sostenido.

El consultor de IDC ha destacado que esta transacción no sólo será positiva para Microsoft por el acceso que tendrá al diseño de hardware y las patentes, sino por el conocimiento en la distribución y la comercialización.

“Además de su innovación y fuerza en teléfonos de todas las gamas de precio, Nokia brinda probada capacidad y talento en áreas críticas como diseño de hardware e ingeniería, cadena de suministro y gestión de fabricación, ventas de hardware, márketing y distribución”, ha reconocido en un comunicado el consejero delegado saliente de Microsoft, Steve Ballmer. EFEfuturo
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