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Leica, la cámara que convirtió en mito una foto

Madrid, 1 may (EFE).- Hablar de Leica, dentro del mundo de la tecnología fotográfica, es hacerlo de una de las marcas de más prestigio y de mayor valor añadido de la historia de la industria fotográfica y que, aún hoy, ha logrado sobrevivir a la presión de Japón y Corea del Sur.

leica
La alemana Leica empezó a fabricar en 1925 una cámara compacta de 35 milímetros con un objetivo Elmar de 50 mm y f3.5 de apertura con velocidades de obturación de 1/20 a 1/500. Aquí se inició la historia de un mito; ya casi 90 años de historia.

Desde entonces ha tenido una continua evolución con cámaras que han hecho historia, como las II y III, que han sido usadas por los grandes fotógrafos y han inmortalizado personas y hechos en todo el mundo.

La cámara protagonista de hoy es el modelo Leica M2, un dispositivo que se fabricó entre 1958 y 1967 y que es una telemétrica basada en la M3 pero algo menos costosa y que se hizo famosa por la calidad de su visor, según opinión unánime de quienes saben de esto.

Leica, ¿una cámara difícil?


Contó el desaparecido Paco Elvira que él se compró una Leica de segunda mano y que no la usó mucho porque no es fácil trabajar con las cámaras de esta marca pero que es un placer tenerla entre las manos. La verdad es que algo de hay de cierto en tal afirmación.

Por ejemplo, la carga de la película es bastante complicada porque no se separa toda la parte trasera del cuerpo como en una cámara “normal”, sino solo la parte de abajo.

Así que para cargar la película hay que introducirla primero enhebrando el carrete sobre el cilindro de arrastre del film. Esto es lento y, a veces, incluso muy lento.

Otro aspecto curioso de esta cámara es que no tiene fotómetro, es decir que hay que hacer las tomas a “ojímetro” o con un medidor de luz externo.

Sin embargo, tener una Leica es tener un tesoro y cualquier aficionado estará encantado de contar con una entre sus manos, lo mismo que le sucede a un profesional.

Es muy posible que esa sensación de haber sido plasmado por un dispositivo fuera de lo corriente se extienda también a las personas que han sido fotografiadas con una de estas cámaras.

Uno de ellos fue Ernesto “Ché” Guevara, inmortalizado en esa foto que se ha convertido en un mito a lo largo de la historia y que fue hecha en la Habana por el fotógrafo cubano Alberto Korda (1928-2001) el cinco de marzo de 1960 durante un entierro de estado causado por un atentado.



La foto fue hecha en blanco y negro con una película pancromática Kodak Plus 125 que proporcionaba gran nitidez y grano muy fino. Por eso se pudieron hacer tan buenas ampliaciones.

Testigos de excepción fueron, además de Fidel Castro, los escritores franceses Simone de Beauvoir y su compañero Jean Paul Sartre.

Curiosamente, la foto no se publicó hasta siete años después de ser tomada, el mismo año en el que murió el mítico revolucionario inmortalizado por la mítica cámara y solo después de muerto Guevara alcanzó el Olimpo. EFE
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