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¿Máquinas tan inteligentes como las personas? sí, pero…¡no a corto plazo!

La idea de desarrollar máquinas tan inteligentes como las personas no es una utopía y parece posible, aunque aún en un horizonte de tiempo muy a futuro, y siempre y cuando se apueste por inversiones en investigación a largo plazo con suficientes recursos económicos y humanos, según Marvin Minsky.

El robot humanoide desarrollado por Honda, Asimo.

EFE/Kimimasa Mayama

El catedrático de ingeniería eléctrica y Ciencias de la Computación del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) Marvin Minsky, conocido como “padre de la inteligencia artificial”, ha sido galardonado hoy con el premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Tecnologías de la Información y la Comunicación, en su sexta edición.
El veredicto se ha dado a conocer en una rueda de prensa con la participación del catedrático del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Oxford (Reino Unido) George Gottlob, como presidente del jurado, y de su secretario, el director del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Ramón López de Mántaras.

En unas declaraciones grabadas en vídeo, dado que el galardonado se encuentra convaleciente tras una reciente intervención quirúrgica, Minsky ha señalado que es previsible que la inteligencia de los ordenadores, entendida como la capacidad para aprender del entorno, siga aumentando en los próximos años de forma exponencial.

También es esperable que continúe creciendo el conocimiento humano en este área, con la presencia de nuevos jóvenes científicos, repletos de brillantes ideas y retos, ha añadido.

Minsky ha sido premiado por ser uno de los creadores del prestigioso Laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT, con un un destacado papel en el establecimiento del Media Lab, y por sus contribuciones esenciales, teóricas y prácticas en matemáticas, ciencia cognitiva, robótica y filosofía.
Según el jurado, el campo científico de la inteligencia artificial impulsado por Minsky, desde hace ya muchos años, ha sido determinante a la hora de ampliar las funciones de los ordenadores.

Asimismo, se ha premiado de la labor de Minsky su contribución al desarrollo de modos de interacción intuitivos y más cercanos a las personas y la creación de dispositivos que incorporan ordenadores.

Según los organizadores del premio, en los últimos años la inteligencia artificial ha evolucionado con la generación de innumerables aplicaciones: desde sistemas de diagnóstico médico, hasta “drones” o aparatos de vuelo no tripulados, robótica inteligente, etc.

En opinión del galardonado, la época de los grandes avances en inteligencia artificial fueron las décadas de los sesenta y los ochenta del siglo pasado, pero en los últimos años, ha dicho, no ha visto “nada” que le sorprenda.

Minsky ha lamentado que la financiación para investigación en inteligencia artificial se esté centrando en el desarrollo de aplicaciones a corto plazo y no tanto a ciencia básica.

Durante la rueda de prensa, algunos miembros del jurado han destacado, coincidiendo con el galardonado, el reto en el ámbito de la inteligencia artificial de dotar de “sentido común” a las máquinas, aún pendiente.

“Curiosamente lo que parecía más difícil en esta disciplina ha sido ya posible, y paradójicamente, lo que parecía más fácil aún no se ha conseguido”, ha señalado el director del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial del (CSIC), Ramón López de Mántaras.

Así, ha explicado que las máquinas ya son capaces de proezas como el diagnóstico de enfermedades pero aún carecen de sentido común para aprender cosas básicas para los humanos.

Por ejemplo, ha señalado, no es tan fácil para un ordenador descubrir por si mismo que un coche de juguete se mueve cómodamente tirando de una cuerda; algo que un niño de muy corta edad aprende muy fácilmente.

El presidente del jurado, el catedrático George Gottlob ha afirmado que uno de los ámbitos de investigación para dotar de sentido común a las máquinas pasa por inventar “nuevas lógicas”, más flexibles y semejantes al razonamiento humano.

Ha ilustrado sus palabras explicando que, si una persona descubre, por ejemplo, que su coche no está en donde lo había aparcado es perfectamente capaz de razonar de forma automática, que la causa podría estar detrás de un robo o de la grúa.

No obstante, las máquinas son incapaces de interpretar “incongruencias” o datos que no coinciden con lo esperado. EFE
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