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Una novela aporta a los adolescentes claves para usar el móvil

La experiencia de tres décadas como profesor de Filosofía y Ética ha llevado a Enric Senabre a escribir una novela juvenil en la que aporta claves para la utilización de los teléfonos móviles por los adolescentes, desde la perspectiva de que no hay que “demonizar” su uso sino emplearlos “con normalidad”.

Imagen de una joven que conversa con un dispositivo móvil. EFE/Harold Escalona

Foto de archivo. EFE/Harold Escalona

“L’infinit a les teues mans” (“El infinito en tus manos), editada por Bromera, intenta “romper la mala fama” de los móviles y “animar a acoger” de forma crítica las posibilidades que ofrece el mundo digital, explica a EFE Senabre, quien considera que es un libro “que todos los padres y madres deberían regalar a sus hijos e hijas junto con el primer móvil”.

La novela la protagonizan un grupo de adolescentes de 12 y 13 años que comienzan el instituto al tiempo que se inician en el uso del móvil, e incluye una guía para ayudar a los lectores a afrontar el “infinito digital” al que acceden, y a los profesores que quieran tratar en las aulas este mundo.

Un elemento cotidiano


Senabre (Alcoy, Alicante, 1964) insiste en que los móviles constituyen “un elemento cotidiano y muy arraigado” en la vida de los jóvenes, a pesar de lo cual muchas veces la estrategia que siguen los adultos “es la de prohibirlo, y esa es una lucha imposible, está perdida” desde el primer momento.

“No podemos demonizar todo el uso del móvil por que haya un 10 % de conductas incorrectas; es como si demonizáramos la escuela porque hay casos de acoso escolar”, afirma el autor, quien reivindica que estos terminales se pueden utilizar para “cosas alegres y que ayudan a crecer a los jóvenes, igual que a los adultos”.



Senabre admite que el miedo de los adultos ante el uso de los móviles por parte de los adolescentes “es lógico”, pero alerta de que “la alternativa a ese miedo no es la negación, sino la educación”, el acompañarles “sinceramente” en su uso y entender que el móvil se puede utilizar de forma didáctica.

Señala que el móvil es muchas veces el “trofeo” de la entrada en la adolescencia y les da acceso “a todo el infinito, el bueno y el malo”, pero es “un error” reducir ese infinito por las cosas negativas, cuando permite “hacer fotos chulas, decir cosas bonitas, hacer un concurso de tuits, redactar escritos o formarse una opinión política”.

Considera que educar sin tener en cuenta el móvil supone “perderse una parte que hoy por hoy es un teatro de socialización fundamental y de creación de la identidad”, por lo que, si se quiere “educar la vida, no hay más remedio” que tenerlo en cuenta, y estar ahí por si los jóvenes se equivocan en un momento determinado.

Romper la mala fama del móvil


Reivindica que quiere romper la asociación de “móvil y juventud como bomba explosiva” y destaca que los propios adolescentes “se autorregulan”, por lo que aunque a veces los adultos piensen que “están tontos”, realmente son “mucho más precavidos” y por ejemplo tienen “muy claro que no aceptan a cualquiera” en sus perfiles.

Admite que no hay mucha predisposición en el profesorado a usar los móviles en las aulas -“como mucho permiten buscar una palabra en un diccionario o una entrada en la Wikipedia”-, pero está convencido de que se acabará imponiendo, pues las tabletas que sustituyeron a los ordenadores ya se quedan cortas.

Senabre ha escrito con anterioridad libros sobre ciudadanía, política y ética para jóvenes, introducción a la Filosofía a través de la televisión (que mereció un premio de Innovación pedagógica de la Conselleria de Educación) o sobre adolescencia y sexualidad.
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