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Una Internet de color rosa, sin cara oscura

Una Internet de color rosa, sin cara oscura, y sólo con contenidos agradables es una de las amenazas que pende en torno a la recién publicada sentencia del Tribunal de la UE sobre “el derecho al olvido”, que exige a buscadores como Google retirar enlaces a contenidos lesivos para el ciudadano.

Foto de archivo de la celebración del día de internet

EFE/Emilio Naranjo

El tradicional espíritu de Internet abierto y hasta ahora reflejo del historial con luces y sombras de la gente, como la vida misma, podría verse adulterado si la red acabara incluyendo únicamente cosas bonitas, advierten expertos consultados por Efefuturo.
“Cualquiera con poder y acceso a abogados podrá reclamar ahora que se limpie por completo su imagen pasada”, ha denunciado el profesor del IE Business School Enrique Dans, experto en tecnologías.

Por ejemplo, un hombre de historial turbulento con negocios negros en sus espaldas que quisiera abrirse camino en ámbitos como la política podría reclamar a Google, convertido ahora en goma de borrar, que desvinculara del buscador sus noticias pasadas.

“El derecho al olvido no tiene sentido de partida, porque no se puede obligar a olvidar lo que ya ha sido publicado; los buscadores tienen la función de buscar, y no se les puede exigir retirar cosas que encuentran”, ha añadido.

Para Dans, es “un absurdo” que los buscadores en Internet estén obligados a sacar “sólo el lado bueno” de la gente.

La sentencia del Tribunal de la UE es “un error de bulto, grave, capaz de subvertir la esencia de la red tal y como se conoce, o comprometer algo tan importante y legítimo como el derecho de las personas a obtener información veraz y no sometida a filtros”, precisa en su blog.

“Es sencillamente una barbaridad, una estupidez, un intento de defender un supuesto derecho de los individuos, exagerado hasta la hipérbole, perjudicando el derecho de todos a acceder a la información”.

Lo que la Justicia Europea ha hecho con Google, lamenta Dans, no es más que “matar al mensajero”, es decir, al que enlaza los contenidos; sin embargo, no se hace nada respecto a los responsables de los mismos, y la información seguirá ahí, precisamente porque es pública.

En un primer momento, ha explicado, cualquiera podría congratularse con la sentencia que busca garantizar mayor privacidad en los datos personales de la gente, pero sus entrañas albergan graves riesgos.

Admite que a nadie le gusta encontrar en la red cosas erróneas, malinterpretadas o feas, pero más allá de la interpretación inicial de la sentencia, la conclusión es que es “peligrosísima”.

En su opinión, la exigencia a Google de eliminar búsquedas es un paso hacia lo que hacen países dictatoriales cuando censuran contenidos en Internet.

El presidente de la Asociación de Internautas (AI), Víctor Domingo, también ha insistido en los riesgos del fallo, que dará lugar previsiblemente a “un internet falso”, con una sola cara, únicamente la que agrada a la gente.

“¿Qué pasará cuando cada vez más gente se decida a reclamar ante Google para que retire esta u otra información, alegando que le perjudica, simplemente porque no le gusta?”, se pregunta con preocupación Víctor Domingo.

Lamentablemente, añade, la resolución otorga mayor poder si cabe, a Google, al que da una responsabilidad “que no se merece” y lo convierte incluso en “juez”, encargado de decidir qué enlaces a informaciones son las que perjudican o no a los ciudadanos.

Coincidiendo con Enrique Dans, el presidente de la AI asegura que el Alto Tribunal ha dejado sin resolver el problema de fondo en materia de protección de datos, y que tiene que ver precisamente con los propios contenidos, y no con los enlaces a los mismos. EFE

 
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