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¿Virus en la Smart TV? Cada vez más cerca

Uno de cada tres hogares tiene ya al menos una televisión con conexión a Internet. En un horizonte de tres años, algunas consultoras estiman que casi ocho de cada diez aparatos estarán conectados y unas ventas anuales de más de 100 millones de TV a nivel global. La antaño llamada “caja tonta” ahora es más lista que nunca y su éxito la convertirá en uno de los objetos de deseo de los ciberdelincuentes.

Los expertos en seguridad pronostican en un horizonte inferior a los cinco años los primeros televisores infectados, eso en sus previsiones más optimistas. “No hay que olvidar que si quitamos el concepto puro de televisión, en el sentido clásico, estamos ante un ordenador con conexión a internet”, explica Dani Creus, analista de Seguridad de Kaspersky Lab. Dos son los factores que van a propiciar los ataques. El primero es la expansión de este mercado de los televisores inteligentes como apuntan los datos, pero el segundo factor clave reside en la homogeneización de los sistemas operativos. Hasta ahora, el traslado a la TV de las aplicaciones más populares en teléfonos, tabletas y PC ha vivido sus primeros pasos, con experimentos más o menos discretos en sus resultados y con casi todas las grandes marcas haciendo la guerra por su cuenta, es decir, desarrollando sus propias plataformas. Sin embargo, como ha ocurrido en móviles y tabletas lo normal es que el boom de las apps para este soporte llegue de la mano de apuestas por el sistema Android. El camino hacia el hogar digital pasa por la existencia de un único “cerebro” situado en la nube y un montón de dispositivos diferentes -móvil, tablet, ordenador- con los que acceder a archivos, fotos y vídeo, el correo, los juegos… Y la televisión sólo será un terminal más, quizá el más importante de puertas para adentro de la casa.


¿Dónde reside el peligro?


Desde la compañía alemana G Data aseguran que el “filón” que ven o verán los delincuentes en las Smart TV se deriva, por ejemplo, del aumento de las horas que pasamos conectados a internet al llegar a red de redes a un elemento tan primordial como es el televisor. Por otra parte, por la misma razón, aumenta el número de internautas entre la población general, personas cuyo contacto con la red podía ser más o menos esporádico.


El segundo riesgo es el acceso a todo tipo de datos personales. El desarrollo de los televisores inteligentes viene de la mano de su capacidad de dar lugar a transacciones comerciales. El futuro pasa, por ejemplo, por que veamos un anuncio de un coche y con un golpe de mando a distancia solicitemos una prueba o catálogo, o encargar una pizza a domicilio. Alquilar películas en videoclubes online o canales de pago ya es una realidad y todo eso implica introducir en el televisor datos correspondientes a una tarjeta de crédito, direcciones de correo, contraseñas, etc.


Por otra parte, nuevas amenazas llegarán de la mano de las aplicaciones que instalemos si logran ser corrompidas y trabajar como espías, pero muy inquietante resulta la simple posibilidad de una intromisión directa en nuestra privacidad a través de las webcam que ya incorporan los modelos de gama alta de cara, por ejemplo, a hacer videoconferencias con nuestros familiares o amigos que viven lejos. “En pruebas de concepto se ha demostrado que es posible tomar el control del televisor y ver o grabar a la familia que está sentada en el sofá viendo un programa”, comenta Dani Creus.


Desde G Data advierten también de que los procesadores gráficos de estos televisores son muy potentes y resultan muy apropiados para la generación de los conocidos como ataques de fuerza bruta que tienen como objetivo la consecución de contraseñas. Una “botnet” de televisores podría ofrecer un “servicio” de hackeo de contraseñas rápido y económico.


El problema se deriva, como casi siempre, de la poca conciencia que solemos tener del peligro en cuanto a tecnología se trata. Ya la protección de los PC deja mucho que desear y muchas personas no cuentan con el más esencial antivirus. “Los fabricantes de televisores –añade Creus- deberán desarrollar sistemas de protección propios o instalar de serie los de terceros. Pero el usuario no debe ver la protección como una responsabilidad del fabricante o dejarlo en manos de una empresa y olvidarse. Tiene que saber que hay acciones imprudentes que conllevan un riesgo y usar el sentido común en su comportamiento con internet. Recomendamos no usar la televisión para según qué acciones. ¿Tenemos que ver el extracto del banco en una televisión de 40 pulgadas, no es más normal verlo en el ordenador si éste cuenta con más protección?”, afirma Creus.

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